¿Cómo convenció AMLO a su Gabinete? ¿Qué les pidió?

Animal Politico/A algunos los reclutó a través de grupos de trabajo. A otros los destapó en entrevistas con medios. Y a los que ocuparían secretarias claves, como la de Gobernación, les habló personalmente de su propuesta de trabajo y lo que esperaba de ellos, y prácticamente los convenció.

De esa manera el virtual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, seleccionó a los integrantes de su gabinete, para que se sumen a su plan de “austeridad republicana” y dirijan al país durante los próximos seis años.

Así lo explican a Animal Político cuatro de los personajes que son proyectados como secretarios de estado del próximo gabinete de México, quienes además detallan cómo y desde cuándo se formaron las mesas de expertos que fueron construyendo este equipo, y cuáles fueron las consignas que López Obrador les instruyó en las reuniones de trabajo.

Ronda de invitaciones

El 14 de diciembre de 2017, a más de tres meses de que arrancaran formalmente las campañas, López Obrador presentó durante una conferencia en la Ciudad de México a ocho hombres y ocho mujeres que integrarían su gabinete de gobierno, entre los que figuraban Olga Sánchez Cordero, para la Secretaría de Gobernación (Segob), Carlos Urzúa, para Hacienda, y Alfonso Durazo, para Seguridad Pública.

Las invitaciones a los integrantes del gabinete se produjeron en muchos casos a través del empresario Alfonso Romo, coordinador junto a Tatiana Clouthier de la campaña de López Obrador, y de llamadas telefónicas que posteriormente se concretaban en una plática en su casa, o en su oficina de la Colonia Roma.

Aunque hubo algún caso excepcional. Irma Sandoval, licenciada en Economía por la UNAM y doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de California, cuenta que se enteró de que su nombre ‘sonaba’ para el gabinete luego de que López Obrador lo deslizara en una entrevista con el diario Reforma.

“Fue una suerte de destape”, comenta Sandoval durante una plática en un restaurante de la colonia Coyoacán.

Tras las declaraciones de López Obrador, se produjo el encuentro formal en la oficina del líder de Morena, en la que le pide a Sandoval, que ha dedicado su carrera a investigar la corrupción en México, que encabece el proyecto para la Secretaría de la Función Pública; una dependencia clave en el combate a los malos manejos al interior de la administración pública.

Irma, que conoce desde “chiquilla” a López Obrador, y con quien ya trabajó en la campaña presidencial de 2012 como su enlace con sociedad civil, se muestra encantada con la invitación. Pero pide tiempo para analizar los pros y los contras de la propuesta, y consultarlo con su familia.

Así, hasta que días más tarde tienen una nueva conversación, de la que sale un “compromiso mutuo” que termina por convencer a Irma Sandoval: Andrés le ofrece trabajar “con autonomía y libertad” en la elaboración del proyecto para la nueva Secretaría de la Función Pública.

Quien también tardó en aceptar la propuesta de López Obrador fue Olga Sánchez Cordero, exministra de la Suprema Corte de Justicia, que tras 20 años como magistrada quería alcanzar un nuevo reto: ser senadora de la República.

Olga ya había aceptado la propuesta de Morena para ir en sus listas al Senado, cuando recibe un mensaje que cambia sus planes.

López Obrador quería verla en persona, decía el mensaje. Confundida, la exministra se traslada al lugar del encuentro que le indican, y una vez allí, tras el preámbulo de las cortesías habituales, López Obrador pasa directo al punto.

“Ministra, usted representa en este país la legalidad y el estado de derecho. Y quiero que me acompañe en mi proyecto”, le suelta a bote pronto.

Olga sonríe y le agradece la oportunidad de ir en la lista como senadora.

Pero López Obrador niega con la cabeza.

“No, ministra –la interrumpe-. Lo que quiero es que me acompañe en mi gobierno. Quiero que usted sea la primera mujer secretaria de Gobernación”.

Mientras narra la escena desde la sala de juntas de su notaría, Sánchez Cordero abre los ojos aún con expresión de sorpresa y ríe nerviosa.

“Me quedé sin habla”, dice después de un trago de saliva. “No estaba en mis planes ser secretaria de Gobernación, para nada. Ni se me había pasado por la cabeza. De hecho, no quería formar parte del Gobierno”.

Por eso, su respuesta inicial fue también que necesitaba tiempo para pensar en el encargo de liderar la Segob, la Secretaría que dirige la política interna de un país de más de 140 millones de habitantes, y tal vez la de mayor peso e importancia política en México.

Después de aquella primera reunión vinieron otras dos más. Olga cuenta que a la última López Obrador llegó preparado con una propuesta final.

“López Obrador me dijo: Olga, vamos nuevamente a reencauzar la legalidad en nuestro país. Y pues, hombre –encoge los hombros la exministra con una sonrisa divertida-. ¡Qué más le podía pedir ya! Luego de dedicar toda mi vida a la legalidad, esas palabras fueron para mí maravillosas”.

Olga regresa a su casa, y con la propuesta en la mesa, tiene una última reflexión consigo misma antes de dar una respuesta.

“Después de platicar con López Obrador sobre su plan para combatir la corrupción y la impunidad, me dije: ¿quieres seguir viviendo en un país así? ¿o quieres cambiar? Tengo 70 años, es cierto. Y pude haberme jubilado tranquilamente. Pero me dije: tienes que dar el resto. Así que acepté la propuesta”.

Reclutamiento entre especialistas

Román Meyer, arquitecto por el Tec de Monterrey de 34 años y uno de los integrantes junto a Luisa Alcalde, de 30, más jóvenes del gabinete, explica que López Obrador lo invitó a reunirse con él en su casa, cuando una petición del tabasqueño también lo tomó por sorpresa.

“Pensaba que era una invitación para que viéramos temas de prevención del delito –cuenta con una leve sonrisa-. Yo iba a la reunión preparado con mis anotaciones, pero nunca las saqué. Andrés me ofreció un café, nos sentamos, y me dijo que quería que lo apoyara para desarrollar un plan de vivienda en la Secretaría de Desarrollo Agrario y Territorial (Sedatu)”.

En cualquier caso, aunque las designaciones tomaron por sorpresa a varios de los integrantes del gabinete, Meyer precisa que detrás de la foto del 14 de diciembre, donde aparecen los 16 integrantes del nuevo equipo de gobierno, hay más de medio año de trabajo previo.

En su oficina de la colonia Roma, Meyer dice que en el mes de mayo de 2017 López Obrador y su equipo de colaboradores comenzaron a convocar a expertos en cada una de las áreas de gobierno –economía, seguridad, desarrollo social, etcétera- para integrar mesas de trabajo.

“La primera reunión fue en un salón de la colonia Roma, éramos como 120 personas entre especialistas y técnicos. La gran mayoría no éramos del partido Morena”, señala.

Luego, esos 120 expertos se dividieron en equipos coordinados por uno de los especialistas. Por ejemplo, Meyer coordinó la mesa de Sedatu. Alfonso Durazo coordinó seguridad, junto a otros especialistas como Joel Ortega y el general Audomaro Martínez; Luisa Alcalde, coordinó Trabajo; Laura Esquivel, Cultura; y Claudia Sheinbaum, que el pasado 1 de julio ganó la jefatura de la Ciudad de México con Morena, lideró en aquel entonces la mesa de gobierno.

Y como coordinador general estaba Alfonso Romo, una de las manos ‘derechas’ de López Obrador junto a Tatiana Clouthier y Yeidckol Polenvsky, la actual lideresa de Morena.

“López Obrador nos pidió que primero nos enfocáramos en temas de diagnóstico de la situación nacional –indica Meyer-. En mi caso, que es desarrollo urbano, nos pidió analizar los principales problemas territoriales desde el sexenio de Fox a la fecha, y sobre eso plantear un panorama general”.

En un principio, los grupos de trabajo eran reducidos. En el caso de Meyer, cuenta que cinco personas se reunían en una oficina junto al Metro Viveros, en la delegación Coyoacán de la capital. Pero con el avance de la campaña, el equipo fue aumentando hasta reunir a 40 especialistas y técnicos en temas de urbanismo y vivienda.

“La idea que nos trasmitió López Obrador es que no íbamos a esperar al día después de las elecciones para empezar a trabajar –subraya el arquitecto-. Por eso ya llevamos meses dedicados a la conformación de las nuevas políticas públicas”.

“No hagan planes fantásticos”

Graciela Márquez, doctora por la Universidad de Harvard y propuesta para la Secretaría de Economía, narra que López Obrador reunió a todo el gabinete desde el mismo día de la presentación para pedirles que trabajaran en puntos específicos del plan de gobierno. También acordaron que el gabinete se reuniera  una vez al mes en la Ciudad de México, para analizar avances, e intercambiar posturas y propuestas.

“En las reuniones Andrés nos transmite mensajes clave, como cuáles son los objetivos de los programas que vamos a desarrollar, considerando siempre dos cosas: que no va a haber aumento de impuestos en todo el sexenio, y que vamos a tener los recursos que hoy ya tienen las secretarías”, expone Márquez, que recalca que López Obrador ha sido muy insistente en que deben ajustarse al plan de “austeridad republicana” propuesto durante la campaña.

“Seguramente, cada secretario podría tener planes para hacer cosas más allá de lo que se puede financiar. Pero Andrés ha sido muy claro: no podemos hacer planes fantásticos. Y por eso hay una reiteración constante de la necesidad de apegarnos a programas que sean efectivos y viables financieramente”.

“No desperdiciar un minuto”

Otra clave en la que insiste López Obrador en las reuniones del gabinete, plantea Irma Sandoval, es que comiencen a trabajar sin esperar grandes cambios legislativos, aunque esta instrucción se dio antes de la votación del 1 de julio, en la que consiguió la presidencia y su partido mayoría en el Congreso.

“Nos pide que trabajemos con lo que se tiene. Es decir, que no esperemos grandes reformas y que empecemos a trabajar con las normas que hay para no desperdiciar ni un minuto”, subraya Sandoval.

Las reuniones que mantiene con su gabinete desde el mes de diciembre, tres meses antes del arranque de campaña el 1 de abril, han servido para que los 16 integrantes del próximo Ejecutivo conozcan las políticas públicas que desarrollará cada dependencia, agrega Graciela Márquez.

“El que López Obrador anunciara el gabinete nos permitió conocernos muy bien y que hubiera una integración más cercana, puesto que muchos de los que formamos el equipo no estábamos dedicados a la política”, plantea la doctora de Harvard.

“Y al mismo tiempo –añade para rematar la argumentación-, eso permitió diseñar políticas transversales, que creo que es la característica más importante de este gabinete. Es decir, hay una comunicación estrecha entre nosotros. Sabemos los cruces y los entrecruces de cada una de las políticas de gobierno, y esto puede ayudar a evitar algo muy común en la administración pública federal en México, que es la reiteración de políticas públicas”.