Oaxaca se convirtió en el primer Estado de la República en contar con una Ley Estatal de Austeridad

Luego de que el Congreso Local aprobara, por unanimidad, la iniciativa propuesta por el gobernador Salomón Jara Cruz.

Derivado de esta ley, el mandatario estatal dio a conocer el Plan de Austeridad del Poder Ejecutivo, cuyo objetivo es reducir el gasto público y mejorar la eficiencia en el uso de los recursos.

Este plan de gobierno, en materia financiera, contempla el desarrollo de 23 acciones que busca evitar los excesos que se tenían en el pasado y eficientar los servicios públicos.

En los primeros tres meses de gobierno, la Secretaría de Administración, a mi cargo, ha actuado con responsabilidad y honestidad, y ha logrado un ahorro de: 55 millones en viáticos, 34 millones en reuniones y convenciones, 48 millones en renta de edificios, 33 millones en contratación de mandos medios y superiores, 20 millones en compensación de mandos medios y superiores, 17 millones en servicios personales, 7 millones en personal de contrato confianza, 2 millones en personal de contrato-contrato.

En servicios personales de acuerdo con la nómina se registró un ahorro de 286 millones 559 mil 88 pesos.

No seremos un gobierno de lujos, por ello, no habrá adquisición o arrendamiento de vehículos para servidores públicos cuyo valor comercial supere los 450 mil 500 pesos; no se realizará la contratación de alquileres de oficinas alternas a las oficiales, tampoco el incremento en rentas existentes, ni remodelaciones de inmuebles con fines estéticos y no se permitirá la compra de mobiliario de lujo.

Tampoco se crearán plazas, salvo que se cuente con la revisión y previsión presupuestal aprobada en el

Presupuesto de Egresos del Estado. Se autorizará el pago de todas las prestaciones de contratos o convenios colectivos previamente validados por la Secretaría de Administración y dictaminados por la Secretaría de Finanzas.

En pocas palabras, Oaxaca no tendrá un gobierno rico con pueblo pobre, el Plan de austeridad gubernamental representa los cimientos para una administración eficiente, honrada, transparente y con rendición de cuentas.